El Conflicto en los Centros Educativos: Tipos y Modelos de Manejo para su Resolución Efectiva
22 Mar, 2025
Por: Isis Burgos Jáquez, Marzo 2025.
Los centros educativos son espacios de convivencia donde diariamente interactúan personas con diferentes formas de pensar, sentir y actuar. Esta diversidad, aunque enriquecedora, también da lugar a la aparición de conflictos. Los conflictos en las escuelas no siempre deben ser vistos como algo negativo, pues bien manejados pueden convertirse en oportunidades para fortalecer la convivencia, el respeto y el aprendizaje social.
Principales tipos de conflictos en los centros educativos
Los conflictos en las escuelas se presentan de diversas formas y responden a causas variadas. A continuación, se describen los más comunes y ejemplos de cada uno:
1. Según su veracidad:
•Conflictos reales: Surgen por hechos concretos. Por ejemplo, cuando un estudiante daña intencionalmente el cuaderno de otro.
•Conflictos imaginarios: Nacen de percepciones erróneas. Un estudiante cree que su maestro lo rechaza porque no le presta atención en clase.
•Conflictos inventados: Son creados por manipulación. Como cuando un alumno acusa falsamente a un compañero de haberle robado dinero que en realidad perdió.
2. Según los participantes:
•Intrapersonales: Ocurren dentro de una persona. Ejemplo: un estudiante duda si contar o no sobre un caso de acoso escolar.
•Interpersonales: Se dan entre dos personas. Ejemplo: discusión entre un docente y un padre de familia por el bajo rendimiento de un estudiante.
•Intragrupales: Se presentan dentro de un mismo grupo. Como cuando compañeros de un equipo escolar se pelean por la distribución de tareas.
•Intergrupales: Surgen entre diferentes grupos. Ejemplo: conflicto entre docentes y personal administrativo por una decisión de la dirección.
3. Según el contenido:
•Relacionales: Generados por malentendidos y falta de comunicación.
•De intereses: Disputa por recursos o beneficios. Como cuando un docente solicita más presupuesto y la administración lo niega por priorizar otras áreas.
•Éticos y de valores: Se producen por la defensa de principios. Por ejemplo, un maestro se niega a modificar calificaciones por presiones externas.
•De liderazgo y poder: Rivalidad por obtener control o dirigir un proyecto escolar.
•De personalidad: Chocan personas con temperamentos muy diferentes, como un maestro autoritario y un estudiante rebelde.
4. Según la cercanía de las posiciones:
•Directos: Ocurren cara a cara, como la disputa por el uso de un balón en el recreo.
•Por proxy: Son indirectos, como cuando el conflicto entre dos padres se refleja en la relación de sus hijos en clase.
5. Según el grado de confrontación:
•Sin violencia: Diferencias de opinión o discusiones verbales.
•Con violencia: Situaciones que implican agresiones físicas o verbales, como el bullying.
El éxito en la resolución de conflictos depende en gran medida de la estrategia utilizada: Modelos de Manejo de Conflictos Aplicados al Entorno Escolar
Para gestionar eficazmente los conflictos en los centros educativos es fundamental utilizar modelos que permitan analizar cada situación y ofrecer respuestas adecuadas. A continuación, se presentan tres modelos clave y su aplicación:
1. Modelo Lineal de Harvard
Este modelo se basa en la negociación por intereses y en la búsqueda de soluciones donde ambas partes ganen. Se centra en separar a las personas del problema, enfocarse en los intereses y no en las posiciones, generar opciones de mutuo beneficio y basarse en criterios objetivos.
Aplicación en la escuela:
Ideal para conflictos reales, interpersonales, intergrupales, de intereses y directos. Por ejemplo, si dos docentes discuten por el uso del laboratorio, este modelo permite que ambas partes expongan sus necesidades y se busque un acuerdo justo y equitativo.
Fortalece la capacidad de diálogo, evita que los conflictos escalen y fomenta soluciones sostenibles.
2. Modelo de Solución de Conflictos Dual (o Modelo Dual)
Este modelo reconoce que en todo conflicto existen dos dimensiones: la preocupación por el resultado (lograr el objetivo) y la preocupación por la relación (mantener el vínculo). Parte de la idea de que las personas eligen su forma de actuar en función de estas dos variables y propone estrategias como la colaboración, la negociación, la evitación, la competencia o la acomodación, según la situación.
Aplicación en la escuela:
Muy efectivo en conflictos imaginarios, intrapersonales, relacionales, de personalidad y sin violencia. Por ejemplo, si un estudiante cree que su profesor lo rechaza, este modelo permite aclarar percepciones, mejorar la comunicación y fortalecer la relación, sin perder de vista los objetivos académicos.
Favorece la empatía, la reflexión y la toma de decisiones equilibradas.
3. Modelo Sistémico de Análisis y Gestión Estratégica de Conflictos
Este modelo plantea que los conflictos son parte de un sistema más amplio y que, para resolverlos, es necesario analizar las causas profundas, las dinámicas de poder, los valores y las estructuras que los sostienen. No se limita a resolver el problema inmediato, sino que busca transformar las condiciones que generan el conflicto.
Aplicación en la escuela:
Recomendado para conflictos inventados, intragrupales, éticos y de valores, de liderazgo y poder, por proxy y aquellos con violencia. Por ejemplo, en un caso de bullying, este modelo permite intervenir no solo con los agresores y las víctimas, sino también con el grupo, la familia y la institución para prevenir futuras situaciones.
Este enfoque estratégico es esencial para atender conflictos complejos y garantizar cambios reales y duraderos en la convivencia escolar.
Conclusión
El conflicto es una realidad inevitable en los centros educativos debido a la diversidad de personas y situaciones que coexisten en estos espacios. Sin embargo, su correcta gestión permite convertirlo en una oportunidad de aprendizaje, fortaleciendo la convivencia y el desarrollo de habilidades socioemocionales en toda la comunidad educativa. Aplicar el modelo de manejo adecuado según el tipo de conflicto es fundamental para intervenir de forma profesional y efectiva, logrando no solo resolver las diferencias, sino también construir una cultura escolar basada en el respeto, el diálogo y la cooperación.
Los centros educativos deben asumir el reto de formar no solo en lo académico, sino también en la gestión pacífica de los conflictos, preparando a los estudiantes para la vida en sociedad y promoviendo entornos escolares más saludables, seguros y armoniosos.
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